jueves, 3 de junio de 2010

Primero...

Durante el mes de diciembre del año 2008, dos amigos se calzaron sus mochilas, y partieron a recorrer el viejo continente.
La era de la cámara digital había comenzado hacía varios años, y como tal, ambos jóvenes colgaban sus respectivas máquinas, al igual que dos grandes mochilas que cargaron en su recorrido de dos meses, cinco países, diez ciudades y quince días.

La noche del 8 de enero del 2009, en el nocturno viaje en tren que los llevaba de Viena a Venecia, su camarote fue irrumpido por un oscuro desconocido, sustrayendo uno de sus bienes mas preciados: sus recuerdos.

Señales lumínicas sin procesar, albergadas mágicamente en el interior de la cámara fotográfica.

Recuerdos de los lindos, de los tontos, recuerdos divertidos, algún recuerdo triste, recuerdos que ya no vuelven… recuerdos que se diluirán en el tiempo, hasta que un día no estén mas.

… Hacía un año, 4 meses, 20 días, 6 horas y 25 minutos que los jóvenes habían regresado a su país… A sus rutinas, a sus trabajos, a las diarias cotidianeidades que solapaban y postergaban la presencia de cualquier repaso del pasado.

Hasta que una fría mañana de domingo… alguien llamó a su puerta…
Al abrirla vieron que no había nadie ahí, solo un gordo y abultado sobre que olía a viaje. Y dentro de él… perfectas fotos de memorias desgastadas…
Nunca supieron cómo, ni quién, ni por qué… Tampoco se lo preguntaron demasiado. Solo les bastó la dicha y la felicidad de saber que ahí estaban, y que todos esos recuerdos iban a quedarse por siempre con ellos…

Leipzig





Leipzig




Berlín




Berlín




Berlín




Praga




Praga




Praga





Praga





Praga





Viena




Viena